La realidad, al margen de los fallos de comunicación de la mayoría del Comité Intercentros, es:
- Es convenio fue firmado por quien lo hizo: lo bueno y lo malo ahí contemplado debe ser atribuido a las partes firmantes.
- CGT, AST y CoBas se opusieron frontalmente al acuerdo, ese mismo que ahora dicen defender.
- Convocaron movilizaciones durante la negociación y en contra del acuerdo, con un seguimiento escaso.
- Lo conseguido en el convenio no se corresponde con una respuesta a las "movilizaciones", sino a un proceso de concertación que viene desarrollándose desde hace mucho tiempo.
Por tanto, la situación generada artificiosamente se podría calificar como esperpéntica, y en cualquier caso un insulto a la inteligencia de los trabajadores de esta casa.
Desde luego, creo que habría que apostar decididamente por encontrar fórmulas que permitan que los acuerdos se apliquen exclusivamente a los afiliados de los sindicatos firmantes y a aquellos trabajadores que voluntariamente se adhieran; si se consiguiera eso, pronto veríamos lo que ocurre cuando la empresa empezara a trasladar gente a Madrid o no subiera el sueldo a alguna gente y a otros les garantizara la residencia y la mejora salarial. En cualquier caso, hay que luchar por acabar con ese espacio de impunidad que la eficacia general de los acuerdos otorga a todos aquellos trabajadores que no se quieren mojar.
Ahora mismo, en relación al convenio colectivo hay dos aspectos claramente polémicos:
- El primero de ellos es el correspondiente al desarrollo del mismo en las comisiones de trabajo, aspecto que viene arrastrándose de hace tiempo y sobre el que creo que hay poco que debatir: el acuerdo del convenio deben desarrollarlo aquellos que lo firmaron, por tanto parece totalmente lógico que las comisiones de trabajo estén compuestas por los sindicatos firmantes; otra cuestión es la validación de los trabajos realizados, que debe ser legalmente (como ha sido siempre en Telefónica) en una comisión de trabajo con la misma composición de la comisión negociadora del convenio. No parece lógica otra opción, y desde luego, a pesar de lo difundido en múltiples comunicados por diversas organizaciones, hasta ahora no se anulado ninguno de los acuerdos alcanzados por este esquema de trabajo.
- El otro aspecto, que ahora nos preocupa más, es el relacionado con la revisión salarial, y aquí de nuevo podemos ver la estrategia de cuanto peor mejor que algunos llevan a cabo. La situación podría desglosarse:
- En el año 2008, la empresa por primera vez se salió de la previsión de IPC en la subida a cuenta, y cuando lo hizo, nadie podía intuir que se cerraría el año con un 1.4 de inflación real, con lo cual el 3% de subida a cuenta se ha traducido en que la empresa ha dado una subida por encima del IPC real del 1.6 más el plus de productividad.
- Evidentemente, de todo se aprende, y dado el contexto de crisis económica ahora no quiere dar una subida que puede quedar por encima de la inflación final.
- La CEOE ha dado la directriz a sus asociados (Telefónica ocupa una vicepresidencia de la Junta Directiva) de aplicar cláusulas de revisión negativas.
- Ante esto, los sindicatos minoritarios quieren forzar que se cree una situación de conflicto donde desgastar a los sindicatos mayoritarios.
- Pienso que debe producirse ya la revisión salarial, y que se va a producir en todo caso, y lo que debe amarrarse es que en ningún caso la empresa va a intentar aplicar una revisión negativa, garantizando el cumplimiento real de lo acordado en el convenio.
Ese es el interés de algunos por forzar la revisión, y la razón que hasta ahora no tengamos revisión.
Colateralmente, nos encontramos con otro tema que algunos se empeñan en vincular al convenio y que desde mi punto de vista no tiene nada que ver con el mismo: las sanciones a delegados del CE de Madrid. En este caso, se ha dicho de todo, pero en los últimos tiempos hemos podido apreciar algunos enfrentamientos entre los propios delegados sancionados. Hay una serie de hechos que creo que no son opinables:
- Durante la protesta, hubo algo más que palabras por parte de muchos de los allí presentes, y en cualquier caso, los representantes de los trabajadores sancionados tuvieron una actuación destacada para generar los incidentes, cuyos destinatarios eran los representantes estatales de UGT y CCOO.
- La empresa ha aplicado el régimen disciplinario, y hasta ahora ha tenido éxito en los juzgados.
- Se ha ofrecido a todos la posibilidad de llegar a un acuerdo para evitar despidos, y lo han rechazado aquellos que quieren ser "mártires" a toda costa.
- Ahora se pide a las víctimas de la agresión que se impliquen en la salvación de los agresores, sin mediar ni una disculpa ni un arrepentimiento, más bien todo lo contrario.
Esta es la situación objetiva, y la opinión que me merece este embrollo es bastante clara: quien haya vivido en primera persona como se las gastan estos personajillos (y yo he tenido que vivirlo) sabe al menos dos cosas: una primera, que creo que las sanciones son merecidas, y diría más, que se quedan cortas, y dos, que de alguna forma hay que parar esta situación, no es de recibo que se instale un estado de excepción en algunos ámbitos que hagan que no se pueda opinar nada diferente sin sufrir amenazas y agresiones: a los insultos ya nos hemos acostumbrado, pero por ahí se empieza y se acaba como están en el País Vasco...
No hay comentarios:
Publicar un comentario